Ángela

NO matarás, y si matas…

Cuando era pequeña me llamaban la atención los 10 Mandamientos. Pensaba en cuánta violencia habría antes como para que tuvieran que sacar una ley en la que decían que no se podía matar, ni robar, ni levantar falso testimonio… en fin, cosas que, evidentemente, no se pueden hacer. Con el tiempo me di cuenta de que para mucha gente no era tan evidente que no se pudiera matar. Porque hay gente que mata.

10mandamientosYo creo que no hay que matar; por eso, por mis principios morales, estoy en contra de la pena de muerte. Pero el que mata no tiene los mismos principios morales que yo, según ellos sí se puede matar, de hecho, matan; entonces los que matan tienen que admitir que si ellos pueden matar, los demás también pueden matarlos a ellos.

Que yo esté en contra de la pena de muerte, no quiere decir que no piense que hay gente que se merece la muerte. Muchos se la merecen. Todos los que matan impunemente.

Se merece la muerte el tipo que el 8 de mayo de 1999 asesinó a una joven, casi una niña, de 20 años. Apareció muerta en Torrejón de Ardoz, Madrid. La cosieron a puñaladas, 39 encontraron en su frágil cuerpo los forenses. Había salido de fiesta con sus amigos, y no volvió a casa. Por el ensañamiento estaba claro para la policía que el asesino tenía que ser una persona muy cercana a ella. Había dos sospechosos: su novio con el que discutió esa misma noche y que por ese motivo la dejó sola en mitad de la noche (o eso alegó), y un joven con el que había salido anteriormente.

¿Por qué pienso en este caso concretamente con todos los que hay? Porque conocía a la joven desde pequeñita cuando venía a ver a su abuela y jugaba en la calle con sus hermanos. Una niña delgadita, con un pelo negro precioso, alegre y vivaracha. Porque conocía a toda su familia desde que nací, desde que nacimos, su padre unos tres años después que yo, su hermana el mismo año que yo. Y nos seguimos viendo cuando iba, una vez a la semana, a veces, diariamente, con sus hijos a ver a la abuela y a los tíos. La última imagen que tengo de ella es el de una adolescente, porque seguía siendo delgadita, frágil, con su melena negra como el azabache.

 Y de repente, el horror. Nunca se me olvidará cuando entrando al tanatorio su padre se dirige hacia mí y nos fundimos en un abrazo; el pobre sin dejar de llorar repetía incesantemente “me han matado a mi niña, me han matado a mi niña, me han matado a mi niña. ¿Cómo olvidar ese momento? Lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo. Estábamos todos mudos, sólo el horror se veía reflejado en nuestras caras. Y el dolor, el dolor por la muerte de la niña y por esa familia que acababa de ser aniquilada.

En ese momento se fueron a la mierda mis convicciones morales. Habría matado a ese criminal con mis propias manos.

¿Ese hijo de la gran puta no se merece la muerte? Se la merece una y mil veces. El agravante en este caso es que su asesino no ha pagado, no ya con su vida, ni siquiera con la cárcel su horrible crimen. El tipo mata a una niña, destruye a una familia y él sigue su vida. Ahora, veintidós años después, probablemente tenga una hija de la edad de su víctima que no tiene ni idea de que su padre es un criminal. Pero siempre hay alguien que sabe cosas; seguro que hay uno o más de uno que sabe que el tipo es un asesino y en cualquier momento, cuando el remordimiento no le deje vivir, dará su nombre a la policía. Y entonces pagará su crimen. Mientras tanto, aunque aparentemente sea un tipo normal, abogado, camarero, o taxista, que sale los domingos con sus queridos hijos a pasear por el campo o al cine y los veranos a la playa, estará siempre pendiente de los periódicos por si la policía encuentra nuevas evidencias, o peor, siempre estará vigilante por si alguien le mete las 39 puñaladas que le dio a la pobre niña. No te vas a librar, hijo de la gran puta.

Ángela

24-6-2022

asquerosos y lameculos

Hay decenas de vídeos en los que aparece Joe Biden manoseando a niñas pequeñas. Las sobetea delante de sus familias, políticos, periodistas, sin cortarse un pelo. En Estados Unidos un profesor no puede tocar a un niño, ni siquiera rozarle el hombro o un brazo. Si un profesor manoseara a un niño como hace Biden sería denunciado inmediatamente y expulsado del colegio. Si no detenido. Pero como hablamos de Biden, el presidente "demócrata"del país más poderoso del mundo, no pasa nada. El viejo asqueroso las toca impunemente, bajo la mirada sumisa de las propias familias de los niños. Me pregunto, si actúa así delante de la gente, qué no esconderá este tipo en su vida alejada de los focos. Este tipo da asco, pero también dan asco los que ven lo que hace y no se enfrentan a él.

BidenniaClaro que siempre hay un lameculos, como Pablo Guimón, que escribía en un artículo del 6-4-2019 en El País: “Antes de que prendan los foros de amigotes en WhatsApp, indignados ante el linchamiento público de un hombre decente a manos de hordas feministas, procede aclarar que nadie lo acusa de agresión sexual. Nadie duda de su decencia”. Falso de toda falsedad. Para empezar, media humanidad duda de su decencia y no sólo poro ese motivo. Y eso de que nadie lo acusa de agresión sexual también es falso. Tara Reade, denunció en 2020 el abuso cometido contra ella por Biden cuando era asistente personal en la oficina del Senado en los años noventa. "Joe Biden me empujó contra la pared, puso las manos bajo mi falda y la penetró con sus dedos sin mi consentimiento…" Ni caso la hicieron. El Me Too, el yo si te creo, no vale para esta mujer.

Continúa Guimón: Biden, “ha sido, en sus propias palabras, un “político táctil” aficionado a tocar para conectar con compañeros de partido o interlocutores”. No, tampoco es verdad. Sólo toquetea (que no toca) a las mujeres; sus compañeros de partido le ríen las gracias.

bidenmanoseoY sigue: “Pero, en la era MeToo, sus bromas, abrazos y besos se ven hoy bajo otra luz. “No insinúo que violara la ley, pero las transgresiones que la sociedad contempla como menores (o que ni siquiera ve como transgresiones) a menudo son notables para la persona en el extremo receptor”, escribía la semana pasada Lucy Flores, excongresista del Estado de Nevada, que acusó a Biden de haberse aproximado a ella por la espalda y besado levemente la cabeza, antes de salir al escenario para apoyarla en un acto electoral de 2014, de una manera que la hizo sentirse incómoda”. No, esto no es el Me Too. Todo lo contrario ¿Es aceptable que un jefe se acerque a una empleada, le toque el pelo y la bese en el cuello? No sé con qué tipos se codea este periodista que ve esto tan normal.

Insiste Guimón: “He ahí la clave. El MeToo ha movido el foco: de la intención del hombre al sentimiento de la mujer. Biden dijo que nunca quiso actuar de manera inapropiada”. No, si te parece va a decir que le gusta meter mano a todo lo que se mueve. ¡Lo que hay que leer!

OltraEn España está de actualidad Mónica Oltra, la recién dimitida vicepresidente de la Comunidad de Valencia. Su marido en aquel momento (la petición de divorcio la presentaron meses después de ser acusado el asqueroso, y dejó la casa común un año y pico después de la denuncia) ha sido condenado por abuso de una menor tutelada en el centro del que él era educador. El que tenía que protegerla, abusaba de ella.

Lo terrible del caso es que a la menor nunca la hicieron caso, ni en el centro donde estaba acogida ni en la Consejería a la que pertenecía el centro. Ni siquiera lo hicieron por orden judicial. Ahora, la ya exvicepresidente de la Comunidad valenciana ha sido imputada por encubrimiento, y la tía y el partido al que pertenece, Compromís, supuestamente de izquierdas, que han pedido siempre la dimisión de cualquier imputado del partido de la oposición, decía hasta hace dos días, que no dimitía por "defender la democracia" frente al "fascismo". Y lo dice sin un ápice de vergüenza.

Angela

10-6-2022

Fernando Arrabal o la ternura

Es el año 2016. Fernando Arrabal, su mujer Luce Moreau y su hija Lelia entran en el Ateneo de Madrid donde le van a hacer entrega del Premio Faro de la Casa de Melilla. Los tres son acompañados por un grupo de personas hasta la sala de actos. Fernando Arrabal con un anorak naranja y sus dos pares de gafas, aparece tímido, dejándose llevar. Su mujer Luce es una viejecita tímida también y sonriente. Su hija Lelia, vestida como podría ir al mercado, en la mano lleva una bolsa de plástico a modo de bolso, parece casi hasta asustada rodeada de gente. Es enternecedora esta familia. Dan ganas de abrazarlos. (Ver vídeo)

FernandoArrabalEl gran Fernando Arrabal parece un niño perdido. Es como si se sintiera desprotegido por la pérdida de su padre, tantos años atrás que suponen una vida entera. El desamparo del huérfano.

Toda su vida buscando al padre, del cual sólo guarda como recuerdo unas piernas que pasean junto a ese niño que él era paseando por la playa en Melilla. “Un hombre enterró mis pies en la arena. Era en la playa de Melilla. Recuerdo sus manos junto a mis piernas y la arena de la playa. Aquel día, hacía sol, lo recuerdo”.

Ni siquiera una imagen en una foto. Todas las fotos de la casa familiar en las que se supone estaba el padre, están cortadas.

Lo cuenta en Baal Babilonia. La casa de la madre, siempre en penumbra. Nunca le habló de su padre. Le dijeron que estaba muerto, hasta que él encuentra documentos en los que descubre que su padre, el teniente Fernando Arrabal, había sido arrestado por no unirse al golpe militar de Franco cuando estaba en Melilla. Condenado a muerte, le conmutaron la pena por la cárcel. Tras unos años deciden soltarlo y lo único que le piden a su mujer es una dirección donde se supone podría vivir. La mujer se negó en redondo. Encontró varias cartas enviadas por el director de la prisión en las que le pide "que no escribiera más cartas como las que había escrito a mi marido, porque según decía, después de su tentativa de suicidio había sufrido una gran depresión”, y no volvió a hacerlo. Una noche de invierno, con su pijama como único abrigo para protegerse del frío y la nieve, se escapó del hospital psiquiátrico de Burgos donde le habían trasladado desde la cárcel y nunca más se supo de él. El hijo tuvo que vivir toda su vida con la esperanza de encontrarlo y con el dolor de no saber qué había sido de él. Y con el dolor de saber que su madre participado en todo ese sufrimiento.

Ángela

Leyes del aborto cada vez más "progresistas"

Desde que se promulgaron las leyes a favor del aborto en los años 70, cada vez que aparece una nueva ley es más “progresista”. Se trata de ver quien hace la ley más bárbara. Colombia, el último país en desarrollar una ley del aborto, permite el aborto hasta el sexto mes de gestación (como Reino Unido, Holanda y Nueva York; en Canadá o Corea del Sur, está totalmente despenalizado).

He visto a una niña que nació con cinco meses de gestación, cabía en una mano. Además de los tratamientos médicos, el padre y la madre se turnaban en sus largos días de hospital manteniendo pegada la pequeña contra su pecho para que la criatura notara el calor de la piel de los que la querían. Sobrevivió y ahora es una preciosa niña de 6 años, hermosa y lista como ella sola.

Hace años, una amiga que visitaba Bolivia habitualmente, me comentaba la respuesta unánime de las mujeres bolivianas ante las feministas yanquis que llegaban para convencerlas de las bondades del aborto, de que su libertad dependía de abortar. Las mujeres se echaban las manos a la cabeza: ¡Estáis locas!  

Muchas mujeres han abortado y lo seguirán haciendo. Las circunstancias de la vida, a veces, nos llevan por caminos que nunca habríamos pensado tomar. Tiene que ser una decisión difícil, muy difícil. He visto llorar de la misma manera, silenciosa, imparable, a una mujer por un aborto involuntario y a otra por un aborto voluntario. Inconsolables las dos.

Con la nueva ley española del aborto una niña de 16 años podrá abortar sin el consentimiento de los padres ¿Quién consolará a esta niña en un momento así? ¿Quién habrá a su lado para cogerle la mano y que no se sienta tan sola en un momento tan duro? Es una niña, todavía no es consciente del resultado de sus actos.

¿Quién es el Estado para quitarles la patria potestad a unos padres, así sin más? Claro que, ¿cuántos padres han salido a manifestarse contra una ley que les quita el derecho a proteger a sus hijas? Prácticamente ninguno. ¿Por qué? Porque así ellos no tienen que tomar ninguna decisión, el Estado la toma por ellos. Los padres ni se enteran. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Cuando hay tanto sufrimiento por medio, ¿por qué se habla tan alegremente del aborto como si se tratara de una cosa más en la vida? ¿Se puede celebrar como un triunfo abortar con 6 meses de gestación?

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