Ángela

Breve tratado sobre la estupidez humana

Ricardo Moreno Castillo

Prólogo de Francesc de Carreras

Fórcola Ediciones, 2018

TratadoestupidezUna mujer dedicada a la política dice en la radio “tenemos que interlocutar”, con lo fácil que es decir tenemos que hablar. Esta mujer  no conoce lo que dijo Michel de Montaigne y que Ricardo Moreno Castillo trae a colación en su libro Breve tratado sobre la estupidez humana: “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”. Ese afán por maltratar el lenguaje para disimular la vaciedad de pensamiento es una de las características del tonto a tiempo completo y los ejemplos de este tipo son tantos que se están convirtiendo en epidemia: portavoza, soluciones habitacionales, que dijo la otra, miembras...

Esta y otros tipos de tontería son los que ha reunido y sistematizado Ricardo Moreno en su interesante libro. Con inteligencia y con humor nos explica qué son los tontos y por qué debemos enfrentarnos a ellos. Porque son peligrosos, más que los malos. Con los malos se puede razonar, con los tontos, nunca. Una persona inteligente puede cambiar de ideas, de hecho cambia de ideas a lo largo de la vida, porque la vida cambia. El tonto no. El tonto coge la linde, la linde se acaba y el tonto sigue.

El texto de la contraportada del libro nos lo explica muy bien: “A la estupidez, que no conoce límites, solo cabe combatirla, por muy desigual que resulte la lucha y mucha sea la pereza que nos venza. Es preciso sacudírsela permanentemente para no tener que deplorar males mayores, porque es más dañina que la maldad. Este breve tratado sobre la estupidez humana va dirigido contra los idiotas, tontos y necios que nos rodean, y contra las ideologías que contribuyen poderosamente cada día a incrementar sus filas y fomentar la estupidez: son jaulas de las que no se puede salir, que impiden pensar, discurrir, dudar y razonar. Los inteligentes tienen ideas, cambian de ideas, incluso argumentan por qué cambian de criterio; los tontos, en cambio, se esconden tras una ideología y así, cómodamente, resuelven su carencia de ideas propias. En eso consiste lo que hoy se denomina políticamente correcto: sostener lo que dice todo el mundo para no crearse problemas con los demás. La estupidez es amnésica, y propicia lo intelectualmente fácil, lo personalmente cómodo, lo socialmente inútil”...

Ángela

Algunos datos sobre la violencia

Hace unos años una amiga francesa que pasaba unos días es España se quedó sorprendida al ver en las noticias en televisión que hablaban del asesinato de una mujer por su exmarido. Sólo unos meses antes el país entero se había quedado perplejo cuando un reportaje de televisión mostraba la cantidad de asesinatos de mujeres a manos de sus maridos o exmaridos, porque las televisiones francesas no sacaban esos temas. De hecho, en Francia sólo muy recientemente se han comenzado a realizar estadísticas de los crímenes contra la mujer. En 2016 murieron en Francia 109 mujeres víctimas de la violencia de género, seis menos que el año anterior, según datos del Ministerio del Interior francés.

En Alemania los datos son más espeluznantes. La primera estadística nacional es de 2015, hasta ese año los datos eran sólo regionales. En noviembre de 2016 Manuela Schwesig, ministra federal alemana presentó un informe correspondiente a 2015 en el que, según datos registrados por la policía, habían sido asesinadas por sus maridos o exmaridos 331 mujeres, y más de 104.000 agredidas por sus parejas. Como en Francia, los medios de comunicación alemanes tampoco se hacen eco de este tipo de crímenes.

En España, según datos del Ministerio del Interior en el año 2017 han sido asesinadas 48 mujeres por sus maridos o exmaridos. Una barbaridad en cualquier caso, una sola ya es inadmisible, pero la diferencia de España con estos dos países en considerable, sobre todo con Alemania, pero en general con cualquier otro país, y sin embargo, la idea que se repite constantemente en los medios de comunicación es que los españoles son muy machistas, más que otros ciudadanos europeos.

Ángela

LA GRAN HAMBRUNA ¿Genocidio inglés en Irlanda?

Para entender el desastre producido en Irlanda en 1845 hay que conocer la situación en la que se encontraban los irlandeses católicos tras la anexión de Irlanda por parte de Inglaterra en 1171. Las rebeliones fueron constantes. En el s.XVI, Enrique VIII, que impone la religión anglicana es el primero en declararse rey de Irlanda. Con él comienzan a llegar colonos ingleses a Irlanda. La religión se convierte para los irlandeses en una forma de resistencia. En esta época las rebeliones se sucedieron y la represión fue brutal. Cronwell ordenó la confiscación de tierras y otros bienes de los irlandeses que pasaron a manos de colonos ingleses. Los irlandeses fueron deportados masivamente a Australia y Nueva Zelanda. Se calcula que murió un tercio de la población en esa época.

FamineEn 1695 la Ley Popery, además de otros impedimentos, prohibía a los católicos irlandeses poseer tierras y educar a sus hijos en la religión católica. Los irlandeses no podían comprar propiedades en su propio país.

La gran hambruna que sufrió Irlanda de 1845 a 1849 acabó con la vida de más de un millón de irlandeses católicos y la emigración de otro millón; curiosamente los protestantes no se vieron afectados. El desastre demográfico fue tan grande que Irlanda a día de hoy no ha recuperado la población que tenía en 1841, fecha del último censo antes de la gran hambruna. La pregunta es: ¿fue un desastre natural el que provocó esta catástrofe?, como dicen los dirigentes británicos, ¿o fue provocado?

El escarabajo de la patata, "phytophthora infestans" se propagó desde América y llegó a Europa en 1844 en forma de epidemia. Escocia, Inglaterra, Finlandia se vieron muy afectados, pero en ninguno de estos países provocó un desastre tan descomunal como en Irlanda. Hubo hambre, pero no millones de muertos de hambre.

Ángela

Eutanasia: ¿muerte digna?
Resulta bastante llamativo que Pedro Sánchez, el recientemente no elegido presidente socialista español, la primera decisión que tome sea la de la legalización de la eutanasia; tanta prisa tenía que ya el 3 de mayo de 2018 (antes de la moción de censura) es registrada en el Congreso de los diputados su iniciativa para sobre la regulación de la eutanasia, para nada más llegar al poder, el 27 de junio presentar una Proposición de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia. Su primera proposición de ley. ¿Corría tanta prisa? Alegan que un porcentaje altísimo de la población la está reclamando. ¿De verdad? ¿Dónde están las manifestaciones masivas pidiendo en la calle la eutanasia? Lo que sí he visto son manifestaciones continuas pidiendo la mejora de la sanidad.
Si no existe esa demanda, ¿por qué la primera ley del PSOE es esta? Como no han salido a explicarlo, podemos suponer que su ideología entra dentro de las ideologías eugenésicas, o que lo hacen porque mantener a los enfermos crónicos sale muy caro; sale más barata una inyección (y siempre hay gente dispuesta a ponerla) que mantener a un enfermo durante largo tiempo. Porque no hablan de enfermos terminales sin posibilidad de curación a los que los familiares les quieren ahorrar sufrimientos. Los que abogan por la eutanasia ponen siempre este ejemplo extremo diciendo que los cuidados paliativos no son suficientes, algo difícil de demostrar, por otra parte.

Los socialistas españoles quieren seguir los pasos de Bélgica, Luxemburgo, Suiza y Holanda, los únicos países europeos, por el momento, en los que la eutanasia está legalizada. En estos países esta ley ha permitido aplicar la eutanasia en casos tan tremendos como el caso en 2015 de una joven de veinte años que había sufrido abusos sexuales durante diez años (de los 5 a los 15) y que ha conseguido que se le aplique la eutanasia por ser incapaz de recuperarse de las secuelas, o eso decían los médicos. La violan durante años y como sufre tanto, la matan. Seguramente su violador ni siquiera fue a la cárcel. ¡Qué crueldad! O el de Gaby Olthuis con  tinnitus severo o hiperacusia (patología derivada de una alteración cerebral en la elaboración de los sonidos) que fue “animada” a la eutanasia. En Holanda todavía se debate el caso de esta mujer de 47 años, madre de dos niños, que el 1 de marzo de 2014 escogió el camino de la “muerte dulce”. La Comisión regional para la eutanasia ha abierto una investigación y ha pedido a la clínica Levenseindekliniek documentos que pruebe, entre otras cosas, lo que se hizo para aliviar su sufrimiento antes de decidir quitarle la vida, como por ejemplo “repetidos intentos de ayuda profesional, psiquiátrica y psicológica” (Netherlands Times, 19 de enero).  O el de Aurelia Brouwers con graves problemas mentales a la que en 2018 después de varios intentos de suicidio se le aplicó la eutanasia. Varios de estos casos eran personas que habían intentado suicidarse en algunos casos en más de una ocasión. Se salvaron para caer en manos de médicos que no son capaces de curar las enfermedades. Muerto el perro se acabó la rabia. Ya ni derecho al suicidio. Hasta la muerte la hemos dejado en manos del Estado.

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