Ángela

Genocidio belga en el Congo

La pequeña Bélgica esconde tras su imagen de democracia, uno de los más grandes genocidios de la historia. “Como muchas actividades imperialistas, la colonización belga se inició como un mero ejercicio de piratería. Pero los niveles de terror alcanzados en las poblaciones locales, la contribución de la burocracia estatal y las estimaciones de muertes hacen que los sucesos en el Congo sean comparables con, por ejemplo, las atrocidades del nazismo y el Holodomor (Gran Hambruna) de Ucrania, concebida por Stalin”, dice el historiador Tim Stanley, de la Universidad de Oxford.

La Conferencia de Berlín (1884-1885) significó el reparto de África entre las grandes potencia europeas. A Bélgica se le cedió un inmenso territorio, 80 veces más grande que este pequeño país, aunque el dominio efectivo del llamado Estado Libre del Congo pasa a Leopoldo II, rey de Bélgica, a título personal. Pero de libre no tuvo nada. Leopoldo II explotó a la población de la manera más salvaje que mente humana pueda imaginar. Torturas, mutilaciones, asesinatos eran el pan nuestro de cada día en el Congo, país que no visitó nunca, pero que controlaba con un ejército de más de 16.000 hombres.

torturas

 

          Mutilaciones

 Torturas y mutilaciones de niños

A través de la Asociación Internacional del Congo creada como tapadera de sus fechorías, le llegaban los fondos del Estado belga, bancos y otras entidades para construir las infraestructuras que le permitían sacar del país primero el marfil y luego el caucho necesario para la construcción de neumáticos en el inicio de la industria automovilística. En poco tiempo se convirtió en el hombre más rico del mundo, y fue considerado un benefactor para los belgas por los monumentos que construyó en ese pequeño país con la sangre de los pobres congoleños. Todos los estudios calculan en más de  10 millones el número de muertos, más de la mitad de la población del Congo, entre los años 1885 y 1908, año en que cede sus derechos al Estado belga a cambio de una barbaridad de millones.


A los belgas solamente les empezó a preocupar cuando comenzaron las quejas de las empresas que trabajaban allí al ver la disminución drástica de la mano de obra.
Algunos estudiosos se centran en Leopoldo II, lo tachan como el criminal que era, pero parece que quieren salvar al Estado y a la sociedad belga como si no supieran nada de lo que su rey estaba haciendo en el Congo, pero eso no es así. Bélgica se convirtió en una potencia imperialista a través de él. Si actuaba tan impunemente es porque se lo permitían y porque, todavía en el s.XX la sociedad belga consideraba normal la esclavitud; muchos años después de esta barbarie, con ocasión de la Exposición Universal de Bruselas en 1958, !se abre un zoológico humano en Bruselas! ¿Y esta gente que hace cuatro días iba a ver a los pobres niños congoleños como si fueran monos, quiere dar lecciones de democracia a los demás? Hay que tener muy poca vergüenza.

Zoohumano

Zoológico humano en Bruselas, 1958

Para más información podéis ver las siguientes páginas: Piratas y emperadores, El blog de Luis G. Pueyo, Biografías siniestras, y el vídeo de  Julián Rivera Ortiz

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