Ángela

¿Se investigan todos los abusos sexuales?
Desde hace casi un mes, concretamente desde el día 8 de marzo, día de la mujer, viene circulando un vídeo, que se ha hecho viral, en el que un joven abogado, Mario Díez Fernández, harto de denunciar durante años a un fotógrafo por presuntos abusos sexuales, pone en evidencia ante la opinión pública las fechorías de este tipo. En este vídeo denuncia la situación en la que se encuentran las ocho mujeres representadas por él, aunque dice que hay muchas más. Dicho fotógrafo es además dentista y tiene su consulta en su casa de San Sebastián, y allí mismo comenzó a dedicarse profesionalmente a la fotografía. Por su estudio pasaron muchas chicas que querían ser modelos o actrices y a las que enviaba una agencia de modelos para que se hicieran un book. Según parece ahí empezaban los abusos. Y no sólo eso. Todo lo grababa y los vídeos desde entonces y hasta ahora los vende en su página web, afirma el abogado. Lo llamativo de esto es que el tipo sigue en la calle a pesar de que se ha pedido una decena de veces su ingreso en prisión. Por el mismo motivo Jack Estrada, tatuador venezolano acusado de abusos sexuales sobre 14 mujeres en su estudio de San Sebastián, ingresaba en prisión con carácter inmediato tras la orden de la magistrada Cristina Hidalgo, cuando una mujer enviaba un tuit en el que comentaba: “Acabo de llegar a casa llorando porque he sido acosada sexualmente por mi tatuador”. Otras mujeres, hasta un total de trece, que vieron este tuit se decidieron también a denunciar. La palabra de estas mujeres fue suficiente para su detención. Esto no ha sido así en el caso de Kote Cabezudo, que así se llama el dentista-fotógrafo erótico, como se define él, un tipo muy conocido en San Sebastián. A pesar de las denuncias presentadas contra él, sigue en la calle. Mario Díez afirma que ha presentado varias denuncias por prevaricación contra la juez que lleva el caso y aun así no ha ocurrido nada. Ni siquiera han conseguido que desaparezcan estos vídeos de la web. Ahí siguen para mayor escarnio de estas jóvenes ¿Cómo es posible que ocurra algo así? Parece ser que a raíz de la difusión del vídeo con la denuncia del abogado, la Justicia ha empezado a reaccionar dando orden de retirar los vídeos en las que aparecen las jóvenes y ha admitido a trámite una denuncia por prevaricación contra la juez. La lenta actuación de la Justicia es inaceptable y pone de manifiesto la indefensión de los ciudadanos.

¿Y la prensa? ¿Por qué ningún medio ha investigado este asunto? Que unos políticos lleven días dando vueltas al máster realizado o no por otro político y lo debatan en un Parlamento es lamentable y ridículo. Pero así son los políticos, viven en sus “politiquerías”, es decir, por ellos y para ellos. Lo llamativo es que la prensa jalee este tipo de cosas, e incluso periodistas llamados de investigación pierdan su tiempo buscando las notas de dicho máster o interpretando los motivos por los que dos mujeres nuera y suegra discuten en público, por muy reinas que sean. ¿No hay nada más importante que investigar? Pues sí, hay cosas gravísimas que no se están investigando, y la pregunta es por qué.

El Diario Vasco, después de años de no escribir ni una línea sobre este asunto, ha sacado un artículo hace unos días, concretamente el 2 de abril de 2018 en el que dice: “El Juzgado de Instrucción número 4 de Donostia-San Sebastián mantiene abierta desde el año 2013 una investigación penal contra un fotógrafo donostiarra por presuntos delitos contra la libertad sexual y la intimidad, violación, abuso sexual, estafa, delitos contra el honor, injurias, descubrimiento de secretos, amenazas y asistencia a espectáculos exhibicionistas o pornográficos”. Pero no da el nombre. El nombre de Jack Estrada, el tatuador supuesto abusador, salió en todos los periódicos.
El único medio que está investigando este caso es SIN FILTROS dirigido por Melchor Miralles que afirma que no va a dejar de investigar aunque lo amenacen. Estaremos atentos a sus próximos vídeos.

Este escabroso asunto me ha llevado a otro más perverso todavía como es la desaparición de niños y niñas de los que en algunos casos no se vuelve a saber nada, y en ese recorrido me he encontrado con un antiguo conocido y respetado periodista, Juan Ignacio Blanco, que ha sido insultado, ultrajado durante años por investigar uno de los casos más terribles ocurridos en España, el de las niñas de Alcácer, torturadas hasta la muerte. Impresionante su intervención en las II Jornadas sobre Violencia de Género. “La trata de mujeres, niños y niñas con fines de explotación sexual: investigaciones y acciones para la prevención”, de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Hay que escucharlo atentamente aunque resulte doloroso.

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