ÁNGELA

Desde mi guarida

31-7-2020

¿Qué bebe Don Simón?

Del “hoy como con don Simón”, después de meses dándonos las comidas rodeado por militares, policías, guardias civiles (recuerden, aquel que decía que ellos estaban para minimizar las críticas al gobierno, y ahí sigue), he pasado a preguntarme qué bebe don Simón, el flamante director  del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad español. Si alguien lo sabe, por favor, que me lo diga. Porque yo ya soy adicta al agua con bicarbonato. Cada vez que lo veo salir en televisión, y ha salido muchas veces (le gusta más que a un tonto una tiza) recurro al bicarbonato para que no se me produzca una úlcera de estómago. Don Simón debe tomar algo especial, algo muy tonificante y relajante a la vez, agua con limón y con azúcar o miel o algo así, porque no es posible presentarse ante millones de personas durante meses diciendo cosas absurdas y contradictorias y quedarse tan pancho. Por recordar algunas de las más gordas:
"España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado" y esperamos que "no haya transmisión local y en ese caso sería muy limitada y muy controlada”… ¡Qué lince el epidemiólogo de cabecera de Pedro Sánchez!

FernandoSimon«Si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación del 8-M le diré que haga lo que quiera». (Eso lo declaraba un día antes de la manifestación y en esa misma comparecencia televisiva anunciaba que se posponía la maratón de Barcelona que debía celebrarse el 15 marzo, una semana después de la manifestación. ¿Se aplaza un acontecimiento que se iba a producir una semana después y no sólo no se pospone la manifestación del día siguiente, sino que ni siquiera recomienda a la gente que se quede en su casa, sabiendo que iban a participar más de 100.000 personas sólo en Madrid? Tampoco se aplazaró el congreso de Vox, ni los múltiples partidos de fútbol. A partir de ese día los contagios se multiplicaron de manera espectacular. Cualquier persona mínimamente razonable habría dimitido ese día, pero Don Simón, no. Él está hecho de otra pasta. Él y el gobierno que lo mantiene.

"No es necesario que la población utilice mascarillas"…nos dice, para desdecirse un mes después. El 21 de mayo el gobierno declara que es obligatorio el uso de mascarillas para toda la población y don Simón dice, sin caérsele la cara de vergüenza que “en una situación de escasez en el mercado de mascarillas quisimos ser muy prudentes a la hora de hacer recomendaciones que no se pudieran aplicar”. O sea, que las mascarillas no eran necesarias unos días antes porque en España no había suministro de mascarillas para la población. ¿Y este tipo es médico? El MIR no lo hizo, pero algo estudiaría, digo yo. Me gustaría ver su expediente.

El ocultamiento de los fallecidos ha sido una de las principales ocupaciones del gobierno. El 7 de mayo un periodista le pregunta al infable Simón: «La última comparación entre las cifras de fallecidos del Instituto de Salud Carlos III y las del propio ministerio son de 31.000 frente a 26.000. ¿No le parece excesiva esa diferencia?» Responde sin sonrojarse don Simón: “No sabemos si se deben a un accidente de tráfico enorme”. Esto ya es el acabose. ¿Nos toma por idiotas o es que es así de gracioso? Este tipo no tiene remedio. Ni el gobierno que lo sustenta. Ni la gente que le tiene simpatía. Porque el disparate con el número de fallecidos ha sido continuo. Un día desaparecen 2000. De un día para otro pasan de 28.752 a 26.837 los muertos que notifica el propio don Simón, ¿Qué explicación da el licenciado Vidriera? Que estaban “eliminando duplicidades, corrigiendo series, “y personas que estaban puestas como fallecidas por COVID-19 que luego nos hemos dado cuenta de que eran casos sospechosos o probables, pero no confirmados, y por tanto hay que ponerlos en otro paquete". ¿En el paquete de los muertos en ese enorme accidente de tráfico, don Simón?

Hasta el diario El País (apoyo fundamental del gobierno junto con la Sexta) ha venido a enmendarle la plana al motero-surfero Simón y al ministro, con pinta de sepulturero, Illa. Hace cuatro días, el 26 de julio aparecía un artículo de José Manuel Romero-Salazar en el que decía que el coronovirus “ha provocado la muerte de al menos 44.868 personas en España desde el pasado 13 de febrero, fecha del primer fallecimiento conocido por este motivo”. Según Eurostat, la Oficina Europea de Estadística que informa a la Comisión Europea, los fallecidos en España por coronavirus son 48.500, la cifra más alta de toda Europa por delante de Francia con 27.800, Alemania con 11.300, Holanda con 9.500 y Bélgica con 8.850.

Todavía dicen desde el gobierno que lo han hecho bien, y hay gente que lo cree y lo repite; esta misma gente, a veces, como mucho, admite que puede que no lo hayan hecho tan bien, pero que en todos los países ha pasado lo mismo. Pues está claro que no. Si tenemos más muertos que nadie será que este gobierno lo ha hecho peor, pero es que en otros países han dimitido gobiernos enteros, como en Francia (dimitió el gobierno en bloque el 7 de julio); o mandaron a su casa a los listillos como don Simón hace meses, como hizo Reino Unido con Neil Ferguson, el epidemiólogo del Imperial College London. El motivo que esgrimieron fue que se había saltado el confinamiento pero la realidad es que lo echaron porque el gobierno se basó en un informe suyo de mediados de marzo en el que decía que habría 260.000 muertos en Inglaterra por el coronavirus ((la OMS había elevado la cifra a 510.000 para este mismo país, a ver quién da más) si no se endurecían las medidas de aislamiento; cuando vieron que era una mentira como un piano, le echaron. Tonterías las justas.

Y llega la “desescalada”. El gobierno afirmó durante meses que en sus actuaciones estaba asesorado por un equipo de expertos, y anunció que un equipo de científicos de distintas áreas había diseñado el plan de desescalada. El gobierno está obligado a dar el nombre de esos expertos que deciden la vida de la gente, pero no lo ha hecho, para eso está don Simón al frente, para evitarlo y así no poner en un brete al gobierno. Don Simón se negó en redondo a dar los nombres: «No les voy a dar nombres de ninguna persona del equipo porque, en todo este proceso que llevamos de varios meses, las presiones que sufre cualquier persona de la que se da el nombre, por parte de la sociedad en general y de los medios de comunicación en particular, acaban haciendo muy difícil que pueda trabajar con la suficiente libertad». Es una ilegalidad como una casa. Otra más. Claro que ya se sabe que en el país de los ciegos el tuerto es el rey; así es que teniendo en cuenta cómo es el jefe, nos podemos hacer una idea de cómo pueden ser los subalternos. Unas lumbreras.

Pero hete aquí, que nos enteramos de que no había comité de expertos. Era una mentira más. El mismo ministerio de Sanidad se lo confirmó a maldita.es ante una denuncia presentada por este medio ante el Consejo de Transparencia: "no existe ningún comité de expertos encargado de la evaluación y que decida las provincias o territorios que pueden avanzar en el proceso de desescalada del confinamiento". También lo ha confirmado el Defensor del Pueblo. Incluso el ministro de Sanidad. Los técnicos del Centro de Alarmas y Emergencias, dirigido por Fernando Simón, eran los únicos que asesoraban al Gobierno, y el ministro Illa decidía qué comunidades pasaban de fase; queda claro con sus declaraciones que no se tomaban decisiones sanitarias, sino políticas para salir del confinamiento.

Para terminar el repaso, el último, por el momento, disparate de don Simón. En la situación económica crítica en que nos encontramos (hasta la cadena Ser dice que estamos en la misma situación catastrófica que al término de la Guerra Civil), el tipo declara: "Yo realmente agradezco que los belgas decidan no recomendar venir a España. Es un problema que nos quitan. Menos riesgo de importación de casos”, y también: "Que Reino Unido exija cuarentena nos favorece. Es un riesgo que nos quitan". Los bobos dicen boberías, los tontos tonterías, los payasos payasadas, los gilipollas gilipolleces. No sé en qué paquete entran las declaraciones de don Simón.
Habrá quien diga que el artículo es un poco duro con don Simón, y por ende contra el gobierno. Pues no, es lo mínimo que se puede decir de listillos que se las dan de expertos cuando son unos indocumentados, de cínicos con una falta total de escrúpulos. Si la situación no fuera tan dramática, si no hubiera 45.000 muertos, millones de parados, miles de familias que reciben ayudas y aun así van a recoger alimentos a las iglesias y a los ayuntamientos, miles y miles de jóvenes que no van a encontrar trabajo en los próximos meses (ya veremos si no son años), en fin, un país secuestrado y en bancarrota, a lo mejor podríamos perdonar sus idioteces, pero en estas condiciones lo único que espero es que se ponga su chupa de cuero, se eche su tabla de surf a la espalda, coja carretera y manta y se vaya a tomar…el aire y a dar la murga a otra parte.

 

 

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