Ángela

29-1-2021

Pederastas y consentidores

El coronavirus no ha conseguido tapar el escándalo surgido en Francia a raíz de la publicación del libro La Familia grande (en español en el original) escrito por la jurista Camille Kouchner, hija del que fuera Ministro de Relaciones Exteriores y Europeas y cofundador de Médicos sin Fronteras, Bernard Kouchner, figura importante del socialismo francés.

DuhamelCamile  Kouchner describe la situación vivida por su hermano gemelo siendo adolescente cuando su padrastro Olivier Duhamel abusaba de él en su propia casa. Esto sucedió cuando el niño contaba con 13 años y se mantuvo el abuso durante casi tres años. Olivier Duhamel, politólogo, pertenece a la intelectualidad francesa. Fue eurodiputado socialista entre 1997 y 2004. Ha sido profesor en distintas universidades francesas y en el Instituto de Estudios Políticos de París y presidente de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas; además ha ocupado importantes cargos políticos, entre ellos el de asesor del Consejo Constitucional y miembro de las comisiones de revisión de la Constitución. Este tipo tan admirado por los franceses sometía a su hijastro a abusos sexuales de los que muchos estaban al tanto.

Camille Kouchner relata en su libro que durante años lo ocultaron tanto ella como su hermano, pero que en 2008 se lo contaron a su madre Évelyne Pisier, feminsita, escritora y politóloga, también de izquierdas (ella declaró que había sido amante de Fidel Castro durante cuatro años) la cual les conminó a no decir una palabra a nadie porque sería un escándalo y siguió compartiendo su vida, hasta que murió en 2017, con ese asqueroso.

El padre, Bernard Kouchner, se enteró posteriormente cuando se lo dijeron sus hijos, pero también se calló. Nada indica que no siguiera relacionándose con normalidad con el violador de su hijo. Claro, que qué iba a decir este tipo si en 1977 había firmado una petición publicitada en la prensa de izquierdas (Le Monde, Liberation) para que soltaran a tres hombres acusados por "atentado al pudor sin violencia contra menores de 15 años". En esa petición afirman que los niños "no sufrieron violencia", que estaban "consintiendo". “Si una niña de 13 años tiene derecho a la píldora, ¿para qué sirve?”, se preguntan en la petición. El texto considera que no hay “crimen”. Además de Bernard Kouchner, firman la petición, entre otros:  Louis Aragon, poeta y novelista; André Glucksmann del grupo de los Nuevos Filósofos;  François Chatelet, también filósofo; Jack Lang, el que fuera ministro de cultura socialista; Félix Guattari, psicoanalista y filósofo; Patrice Chéreau, director de cine y teatro; Daniel Guérin, historiador; todos ellos muy de izquierdas. Filósofos, escritores, directores de cine… la crème de la crème de la intelectualidad francesa.

Poco tiempo después otro grupo de intelectuales dirige una carta a la comisión de revisión del código penal en la que exigían que los artículos de la ley sobre “la corrupción de menores” fueran “derogados o profundamente modificados”, en el sentido del “reconocimiento del derecho de los menores, niños y adolescentes para mantener relaciones con las personas de su elección”. En realidad lo que pretenden es que los adultos puedan mantener relaciones sexuales con niños sin problemas legales, es decir, promovían la legalización de la pederastia. La petición la firman 80 intelectuales ente los cuales se encontraban Jean Paul Sartre, Michel Foucault, Roland Barthes, Simone de Beauvoir, Alain Robbe-Grillet, Françoise Dolto, Jacques Derrida. La gauche divine en todo su apogeo.

MatzneffEste escándalo suceda a otro surgido un año antes en la figura de Gabriel Matzneff, uno de los escritores franceses más reconocidos. Matzneff al inicio de su carrera como escritor escribió un ensayo Los menores de dieciséis años (Les moins de seize ans ), publicado en 1974 en el relataba sus relaciones con menores, tema que continuó en sus siguiente libros. En Un galope de infierno (Un Galop d'enfer, 1985), escribe: “Viernes tarde. Jornada deliciosa enteramente consagrada al amor, entra mi nueva pasión, Esteban, bello y caliente como un fruto maduro, doce años, el pequeño que yo llamo Mickey Mouse, once años, y algunos otros, incluso uno de ocho años… (Vendredi soir. Journée délicieuse entièrement consacrée à l'amour, entre ma nouvelle passion, Esteban, beau et chaud comme un fruit mûr, douze ans, le petit que j'appelle Mickey Mouse, onze ans, et quelques autres, dont un de huit ans…)

En el programa más famoso de la televisión francesa sobre literatura presentado por Bernard Pivot le preguntaban entre risas por sus relaciones con niños y niñas. Pivot a preguntas de la prensa tras el escándalo ha respondido que “en aquellos años era más importante la literatura que la moral”. ¡Qué cinismo!

La aparición del libro El consentimiento (Le Consentement) de Vanessa Springora una de las víctimas de Matzneff, ha trastocado la vida apacible del escritor en Francia. La escritora se pregunta cómo es posible que un tipo de más de 50 años recogiera del colegio a una niña de trece años y se la llevara al hotel donde convivían y nadie dijera nada. Ni siquiera su madre. No se puede alegar consentimiento, añade, porque la capacidad de decisión de un niño queda disminuida frente a un adulto.

El periódico Liberation se pregunta si ellos mismos apoyaron este tipo de actitudes y la respuesta es sí. Para recordarlo rescatan un artículo del año 2001 del periodista Sorj Chalandon en el que denuncia la actitud complaciente del periódico con los pederastas durante los años 70 y 80 con algunos ejemplos vomitivos. En un artículo el periodista está entrevistando a un pederasta que cuenta con toda naturalidad lo que hace con ¡una niña de cinco meses!, y el periodista dice: “Cuando Benoît habla de niños, sus ojos oscuros de pastor griego arden de ternura”. Hay que ser un amoral para hablar así de un perverso de ese calibre.

En otra ocasión, continúa Chalandon, en 1979, el acusado es un profesor de educación física condenado por corrupción de menores. El periodista de Liberation pregunta al juez:"¿Este hombre era violento con los niños?" "No", responde el juez, "pero los hizo orinar y cagar en la orgía". “¿Pero hay proxenetismo?”, prosigue el periodista. "No, pero les hizo hacer horrores, jugar con sus excrementos, se los comieron". El periodista acaba diciendo que no hay caso, que la denuncia es un globo que se va a desinflar, que sólo es una “campaña moral”. (Remito al enlace para leer el artículo completo porque no soy capaz de transcribirlo).  

La pederastia abunda por el mundo, no es un asunto francés, lo que sí tiene de particular es que durante años en la prensa y la televisión frnacesa los pederastas han tenido una cobertura que otros países no les han dado. Todo por la cultura, decían esos intelectuales, y la población se lo ha tragado con facilidad.  

Este es un asunto donde todos son unos miserables. Primero los malvados pederastas, luego las madres y padres que callaban para evitar el escándalo o vete tú a saber por qué; los compañeros, amigos, que conociéndolo también callaban porque les parecía lo más normal del mundo, porque ellos hacían lo mismo o para que no los llamaran retrógrados. Incluso las dos mujeres denunciantes tienen lo suyo. Han tardado 30 años en denunciar a estos babosos dando pie a que lo que han hecho con ellas se lo hayan hecho a otros niños y niñas. Una panda de amorales. 

Lo curioso del caso es que en los años 70 y 80 estos casos que han denunciado tanto Camille Kouchner como Vanessa Springora no serían delito; ni tampoco ahora. Hace unos días, el 21-1-2021 el Senado francés adoptó por unanimidad una proposición de ley que establece la edad de consentimiento sexual en los13 años. En 2018 la edad propuesta era 15 años pero no salió adelante la ley. Anteriormente no había ninguna. Francia no tenía fijada en su Código Penal una edad mínima para mantener relaciones sexuales consensuadas. Para condenar a alguien por violación se tenía que demostrar que había existido “coacción, amenaza, violencia o sorpresa”. Aunque la víctima fuera un niño o una niña, como un caso que se juzgó en 2017 de una niña de 11 años y el violador de 28, aunque la niña decía que no había sido consentida la relación sexual fue absuelto el violador porque no se puedo demostrar que hubo coacción. ¡Pobre niña y pobres padres abandonados por la justicia!¡Qué injusticia!

Usted no tiene permisos para dejar comentarios, tiene que registrarse. Gracias.

Formulario de acceso

Introduce tus datos.

Si deseas publicar o hacer comentarios puedes registrarte.

Ensayo

Búsqueda

En línea

Hay 57 invitados y ningún miembro en línea