Ángela

12-2-2021

Historia de una conspiración:

"En cierto modo Trump tenía razón"

La revista Time publicó hace unos días un artículo que parece el guion de una película de intriga, o de terror, más bien: “Algo extraño sucedió justo después de las elecciones del 3 de noviembre: nada”. “La nación estaba preparada para el caos. Los grupos liberales habían prometido tomar las calles, planeando cientos de protestas en todo el país. Las milicias de derecha se preparaban para la batalla. En una encuesta antes del día de las elecciones, el 75% de los estadounidenses expresaron su preocupación por la violencia”. Así comenzaría el narrador de la película y así comienza el artículo de Molly Ball en el que reconoce queen cierto modo, Trump tenía razón”. “Se estaba desarrollando una conspiración entre bastidores, que redujo las protestas y los directores ejecutivos coordinaron la resistentia. Ambas sorpresas fueron el resultado de una alianza informal entre activistas de izquierda y titanes empresariales”. O sea, durante meses amenazan con sacar a las calles miles de manifestantes, lanzando mensajes a los ciudadanos del caos que se iba a organizar, provocando miedo en la población, tanto como para que el 75% de los ciudadanos estuvieran preocupados por la violencia, para que luego no pasara nada. ¿No pasó nada porque les ordenaron a los supuestos manifestantes que no salieran, o porque en ningún momento habían pensado en sacarlos y todo fue falso desde el principio? Probablemente lo segundo. Los medios crean falsas realidades y falsas expectativas; es el primer paso de la manipulación. 

TrumpUna segunda cosa extraña sucedió en medio de los intentos de Trump de revertir el resultado: las empresas estadounidenses se volvieron contra él. Cientos de importantes líderes empresariales, muchos de los cuales habían respaldado la candidatura de Trump y apoyado sus políticas, le pidieron que cediera. Para el presidente, algo andaba mal. "Todo fue muy, muy extraño", dijo Trump el 2 de diciembre. "A los pocos días de las elecciones, fuimos testigos de un esfuerzo orquestado para ungir al ganador, incluso cuando todavía se estaban contando muchos estados clave". “El pacto se formalizó en una declaración conjunta concisa y poco notoria de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la AFL-CIO publicada el día de las elecciones. Ambas partes llegarían a verlo como una especie de negociación implícita, inspirada por las masivas, a veces destructivas protestas por la justicia racial del verano, en la que las fuerzas laborales se unieron con las fuerzas del capital para mantener la paz y oponerse al ataque de Trump a la democracia”. Así es que la conspiración de la que hablaba Trump era totalmente real. Los grupos de izquierda se unen a las empresas del gran capital, a los que se unen la AFL-CIO, los poderosos sindicatos del país, la Cámara de Comercio de Estados Unidos, además de los grupos organizados que se habían manifestado violentamente saqueando comercios y atacando a los ciudadanos contra la violencia policial tras el asesinato de George Floyd. No era la primera vez que la policía mataba a un ciudadano negro, una constante en EEUU;  ha ocurrido con Obama, con Clinton… con todos los presidentes, pero nunca se había creado un grupo de presión tan grande y tan bien organizado. Así es que se unieron todos ante el enemigo a batir: el presidente Trump, elegido por mayoría de votos cuatro años antes y que había sido atacado, vilipendiado, desde el minuto uno desde que ganara las elecciones. No iban a consentir que las ganara de nuevo.

Durante más de un año, una coalición de operativos poco organizada (¿poco organizada?), se apresuró a apuntalar las instituciones estadounidenses cuando fueron atacadas simultáneamente por una pandemia implacable y un presidente con inclinación a la autocracia”. O sea, que no fue cosa de un día; la preparación llevó su tiempo. “Su trabajo tocó todos los aspectos de la elección. Consiguieron que los estados cambiaran los sistemas de votación y las leyes y ayudaron a asegurar cientos de millones en fondos públicos y privados”. Los conjurados no eran cuatro ni cuatrocientos mil manifestantes, ciudadanos opuestos a Trump; los conjurados eran personajes con mucho poder político, tanto como para cambiar los sistemas de votación y las leyes, y mucho poder económico como para conseguir cientos de millones para su financiación. Reconoce que se usaron fondos públicos para esa financiación. Y continúa: “Se defendieron de las demandas por supresión de votantes, reclutaron ejércitos de trabajadores electorales y consiguieron que millones de personas votaran por correo por primera vez”. Lo consiguieron porque aterrorizaron a la gente con el coronavirus. ¿Por qué tanto empeño en el voto por correo? Porque, como quedó demostrado, es mucho más fácil de manipular. Hay muchas denuncias por desaparición de miles de votos; se admitieron votos enviados después del cierre de los colegios y otras ilegalidades de ese calibre.

BidenSigue la información: “Presionaron con éxito a las empresas de redes sociales para que adoptaran una línea más dura contra la desinformación y utilizaron estrategias basadas en datos para combatir las difamaciones virales” Ahí entran Google, Facebook, Twiter, Amazon, los gendarmes de la comunicación, que llegaron al extremo de censurar las cuentas de Trump impidiéndole llegar a la mayor parte de la población, mientras Biden y su equipo llegaban a todo el mundo. Ellos deciden qué es verdad y qué es mentira. Y boicotean hasta al presidente de EEUU, como lo hacen con cualquiera de nosotros, en cualquier momento y en cualquier lugar. El mundialismo de la comunicación. “Ejecutaron campañas nacionales de concienciación pública que ayudaron a los estadounidenses a comprender cómo se desarrollaría el conteo de votos durante días o semanas, evitando que las teorías de conspiración de Trump y las falsas afirmaciones de victoria obtengan más tracción”. No dejaron nada al azar. Ellos mismos lo cuentan con pelos y señales. “Después del día de las elecciones, monitorearon cada punto de presión para asegurarse de que Trump no pudiera anular el resultado”. Efectivamente, tras las elecciones ocuparon los centros de recuentos de votos dejando en la calle a los republicanos, acto totalmente ilegal allí y en cualquier país tercermundista. No era suficiente con manipular los votos por correo, también los votos presenciales los controlaron ellos.

El resumen final no tiene desperdicio: “Esta es la historia interna de la conspiración para salvar las elecciones de 2020, basada en el acceso al funcionamiento interno del grupo, documentos nunca antes vistos y entrevistas con docenas de personas involucradas de todo el espectro político. Es la historia de una campaña creativa, decidida y sin precedentes cuyo éxito también revela lo cerca que estuvo la nación del desastre. “Todo intento de interferir con el resultado adecuado de las elecciones fue derrotado”, dice Ian Bassin, cofundador de Protect Democracy, un grupo de defensa del estado de derecho independiente. “Pero es sumamente importante que el país comprenda que no sucedió por accidente. El sistema no funcionó mágicamente. La democracia no es autoejecutable” Está claro que no pasó por arte de magia. Fue un golpe de Estado muy bien planeado y ejecutadocon una campaña "creativa" y sin precedentes.Y el remate final: “Es por eso que los participantes quieren que se cuente la historia secreta de las elecciones de 2020, aunque suene como un sueño febril paranoico: una camarilla bien financiada de personas poderosas, que abarcan industrias e ideologías, que trabajan juntas detrás de escena para influir en las percepciones y cambiar las reglas y leyes, dirigen la cobertura de los medios y controlan el flujo de información. Hay que tener mucho cuajo para dar un golpe de Estado y admitirlo públicamente. Se cambiaron las leyes; se controlaron los medios de información; se financiaron con millones de dólares de fondos privados y públicos (eso estará denunciado, supongo), y para eso se unieron el gran capital y los grupos de izquierda. ¿Por qué lo cuentan públicamente? Probablemente porque esos documentos de los que hablan pueden salir en cualquier momento y prefieren adelantarse dando la idea de que ha sido por el bien del país. El tema no es si es mejor Trump que Biden o al revés; el asunto es que determinados grupos con mucho poder deciden en un momento dado cambiar las leyes de un país para conseguir sus objetivos. Eso es lo terrible.

Fuente: Revista Time. The Secret History of the Shadow Campaign That Saved the 2020 Election. La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020

 

Usted no tiene permisos para dejar comentarios, tiene que registrarse. Gracias.

Formulario de acceso

Introduce tus datos.

Si deseas publicar o hacer comentarios puedes registrarte.

Ensayo

Búsqueda

En línea

Hay 112 invitados y ningún miembro en línea