Ángela

6-5-2022

En busca del espía

Cada día algo nuevo,y ahora tenemos a las televisiones dedicando las veinticuatro horas del día al asunto del espionaje. Andan los periodistas preguntándose quién ha espiado al gobierno. Se decantan por Marruecos.

nsoGroupSi damos por hecho que han espiado al presidente del gobierno, y puestos a investigar, lo lógico sería empezar por los principales sospechosos: los dueños de Pegasus. Los diseñadores del programa son Niv Carmi, exagente del Mossad; Shalev Hulio excomandante militar y Omri Lavie. Los tres fundaron la empresa NSO. Ellos dicen que solamente venden el programa y quien lo compra hace con él lo que quiere. Peros estos tipos, según especialistas en ciberseguridad, tienen acceso a toda la información que consigue su programa.

Todas las empresas de seguridad israelíes están creadas y dirigidas por miembros de los servicios secretos o por militares. Los militares y los espías son como los curas: nunca dejan de serlo.

Un estudio muy interesante de octubre de 2013, que aconsejo leer de principio a fin, Defensa, seguridad y ocupación como negocio. Relaciones comerciales militares, armamentísticas y de seguridad entre España e Israel, firmado por Alejandro Pozo, Camino Simarro y Oriol Sabatés, pone de manifiesto que la seguridad, tanto pública como privada en España está, en gran parte, en manos israelíes; incluso la seguridad personal, o sea, los escoltas de políticos son empleados de empresas israelíes. Recogemos, señalándolos entre comillas, algunos de los extractos relacionados con la seguridad:

Guardian Homeland Security es, sin duda, la empresa más visible y conocida afincada en España relacionada con la seguridad israelí. Ofrece tres tipos de servicios: a) es el suministrador principal de productos de seguridad de fabricación israelí; b) ofrece cursos de formación de escoltas, tiro, combate e inteligencia militar, muy conocidos por ser impartidos en Israel, donde se ofrecen mayores atractivos desde el punto de vista del sector; y c) proporciona servicios de protección y escolta en España tanto a particulares como a instituciones del Estado español. Vamos, que los servicios secretos israelíes conocen cada bar, cada hotel, cada antro que visitan nuestros políticos y hasta el color de los ojos de sus acompañantes.

 “Los servicios de seguridad made in Israel han sido, de hecho, contratados por algunas de las instituciones españolas más importantes: Ministerio de Defensa, Ministerio de Interior, Presidencia del Gobierno, Agencia Tributaria, Armada española, Casa Real, Ejército del Aire, Embajada de Israel, Ejército de Tierra, Ertzaintza, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra, Policía Foral de Navarra y Cuerpo Nacional de Policía. Cabe destacar que se utilice a grupos privados para proteger a representantes gubernamentales e institucionales en lugar de los cuerpos de seguridad públicos del Estado”. Es increíble que cualquiera de estas instituciones pongan en manos de empresas de otros países su seguridad.

La relación entre España e Israel en materia de seguridad viene de lejos, como podemos leer en el estudio:

“…las redes de espionaje y sus servicios de Inteligencia, el Mossad han firmado con los servicios españoles, el Cesid, un acuerdo de cooperación el pasado 4 de diciembre de 1989, con el general Manglano, con quien la Antena en España de los servicios judíos Avshalom Megiddon,  mantiene entrevistas semanales.”

(…)

El Mossad se ocupará en parte, de la seguridad de las olimpiadas y “desarrolla controles y  actividades en centros neurálgicos como los correos y el servicio postal en las comunicaciones de España”.

“En 2011 se firmó el Acuerdo relativo a la protección de información clasificada. Este acuerdo afecta al Reino de España, al Gobierno del Estado de Israel y, aparte, a su Ministerio de Defensa. Como se señaló en el Congreso de Diputados, se carecía de precedentes al considerar casi como un Estado diferenciado al Ministerio de Defensa israelí.

"La “Autoridad de Seguridad” de cada parte, que supervisa el Acuerdo es, por parte de España, el Centro Nacional de Inteligencia y la Oficina Nacional de Seguridad y, por parte de Israel, The Directorate of Security for the Defence Establishment. Destaca el blindaje que se proporcionan las partes, en un texto que no aparecía en el anterior acuerdo de 1995. En su artículo 11.4, se especifica que “queda convenido entre las Partes que cualquier controversia y/o interpretación del presente Acuerdo no se someterá a ningún Tribunal nacional ni internacional ni a normativa nacional o internacional alguna”.

Se preguntan los autores si hay garantías de confidencialidad:

“Uno de los problemas asociados a la subcontratación de los servicios de inteligencia es la confidencialidad y la posibilidad de utilizar la información para otros propósitos. Así, en una entrevista de 1989, Moshe Lan, entonces vicepresidente ejecutivo del gigante de la seguridad ICTS, ante la pregunta de si darían al Gobierno israelí información a la que acceden, respondió: “somos todos israelíes, pero estoy seguro de que el Gobierno no nos necesita para conseguir información”. Veo la sonrisilla del tal Moshe Lan respondiendo la pregunta. Aunque así fuera, no va a decir que toda la información a la que tienen acceso pasa directamente al Mossad.

"Sin embargo, reconoció que, para trabajar en el extranjero, “necesitamos autorización, primero, para negociar en cada país, luego para firmar cada contrato, y tenemos que informar durante la ejecución del contrato. Lo que fundamentalmente tenemos que darle a SIBAT (la agencia de cooperación y exportación de defensa israelí, un organismo dependiente del Ministerio de Defensa de Israel) son el know how, las técnicas que vamos a transmitir y el nombre de la empresa para la que trabajamos, pero no tenemos que dar ninguna otra información sobre la empresa en cuestión”. No tienes que dar más información si no te la piden, quieres decir. Y si el Estado de Israel te pide información por muy privada que sea, ¿tú no se la das?

¿Por qué iba a ser una excepción NSO, la empresa creadora de Pegasus?

Un ejemplo de las entidades españolas que han contratado con empresas de seguridad israelíes es el F.C. Barcelona (las relaciones de Cataluña con Israel son superiores a las del resto de España. En el documento se puede ver la estrecha relación con la familia Pujol).

“Durante la presidencia de Joan Laporta, el F.C. Barcelona habría encargado una parte de sus servicios de seguridad a la empresa Blue Sky International (BSI). A propuesta de Laporta, la junta directiva del Barça decidió que BSI se hiciera cargo de una auditoría de seguridad y de la propia seguridad tanto del club como de su presidente. Con anterioridad, Laporta ya había argumentado ante la Junta que era “objetivo del terrorismo internacional” como consecuencia de su cargo. Cuando fue requerido sobre la procedencia de esa información, se mostró reticente, pero al final confesó que fue la propia BSI quien le había alertado de tal posibilidad. Fuentes del Camp Nou relataron que “de repente, comenzamos a ver a tipos altos y fuertes, trajeados y con pinganillo por todos los pasillos”. Según la fuente, entre ellos sólo se hablaba inglés y algunos no dominaban fluidamente el español”.

BSI fue creada por Arnon Milchan, un conseguidor israelí de gran influencia en Hollywood, donde ha sido uno de los más importantes productores de las dos últimas décadas. La revista Forbes ha llegado a situar a Milchan como el vigésimo cuarto hombre más rico del mundo. En la guerra de los Seis Días, hizo de enlace en Jerusalén y a partir de entonces actuó como intermediario entre los sectores de defensa en Israel y EEUU, incluyendo a compañías como Raytheon y Hawker Beechcraft, comerciando con sistemas de misiles Hawk y Patriot. También estuvo involucrado en un escándalo en Sudáfrica, donde una campaña en la que participaba desvió fondos para suprimir a la oposición política en el país. A principios de los 80, Milchan se vio envuelto en otro escándalo cuando su compañía Heli Trading Company estableció un convenio con Milco International Incorporated para la compra de kryptons, interruptores utilizados como dispositivos de disparo de armas nucleares. Milco era propiedad de Richard Kelly Smith, que fue acusado de espionaje, ya que más de 800 de estos dispositivos acabaron en manos del Gobierno Israelí”. ¿Puede el caso Pegasus ser una repetición de éste? En cualquier caso, está claro que no sería la primera vez que empresas privadas israelíes pasan información al Estado de Israel.

El estudio en cuestión es mucho más amplio, tratando fundamentalmente la relación en temas de defensa con empresas españolas como Indra o Navantia. Un trabajo de investigación excelente. Muy recomendable su lectura.

Fuente: POZO, A. (Dir.), SIMARRO, C., SABATE, O., Defensa, Seguridad y Ocupación como Negocio. Relaciones Militares, Armamentísticas y de Seguridad entre España e Israel, (2014)

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