Ángela

9-10-2020

Antonia Gilabert Vargas, conocida como La Perla de Cádiz, fue una de las grandes voces del flamenco, sobre todo en los cantes por alegrías, bulerías, soleares, tientos, tangos y saetas. Es emocionante escucharla acompañada a la guitarra por Paco Cepero o Manuel Morao, y acompañada a las palmas por su marido Curro la Gamba y Pepín Cabrales, como podéis ver en esta pequeña muestra.

La Perla de Cadiz

(Cádiz, 1925 - 1975)

 

LaperladeCadiz

Alegrias
Con Paco Cepero

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Las alegrías, es uno de los palos flamencos más festivos. Su origen se remonta a las cantiñas, antiguos cantes propios de la costa gaditana, más concretamente, de Cádiz y los Puertos. De hecho, las alegrías es uno de los estilos del flamenco más antiguo, del que derivan muchas de las coreografías y ritmos de otros palos.
Las alegrías son un palo flamenco que bebe de varios estilos. Según los flamencólogos, los ritmos de los jaleos, los fandangos, las seguiriyas o las coplas romanceadas, son algunas de las influencias que han configurado ese cante. Sin embargo, es la jota navarro-aragonesa la base fundamental de las alegrías, que echó raíces en la capital gaditana durante la ocupación francesa en la que aragoneses y gaditanos estuvieron hermanados contra el enemigo común.
Cuna del flamenco

 

Bulerías
Con Manuel Morao 

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La bulería es considerada uno de los palos festeros flamencos por excelencia. Su nombre se debe a la mezcla entre fiesta y burla, bulla, bulero o fulería. La bulería ha sido uno de los cantes y bailes flamencos más alejados del cante jondo hasta que ha adquirido poderío y se ha asentado como uno de los palos más conocidos.
Flamencópolis

 

Tientos

Con Paco Cepero
Palmas : Curro la Gamba Pepín Cabrales

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El compás binario del tango logró, probablemente a través de Enrique El Mellizo, penetrar en el universo musical del flamenco hacia los años ochenta del siglo XIX.
Uno de los primeros tangos flamencos fue el nominado de los tientos, que no eran otra cosa que los tangos de los coros gaditanos –el actual tanguillo- pero en vez de los modos mayor o menor más tradicionales, aunque cantados y acompañados sobre el modo flamenco, por medio y con el aire más pausado, para así inyectarle la jondura apropiada. Se trataba de alejar el aroma jacarandoso del tango para crear algo más grave.

Flamencópolis

Soleá de Cadiz

Con Manuel Morao

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La Soleá de Cádiz, o soleares, ya sea la de El Fillo, Paquirri el Guanté o Currso Durse, las más antiguas, seguidas por la de Enrique el Mellizo, están todas ellas dotadas de un cante melodioso, valientes y de una cadencia característica, que las hacen ser sobrias, recias, de compás muy vivo, equilibrado y armonioso, y exentas de florituras, por lo que los cantaores siempre suelen escoger alguna de ellas para cerrar su interpretación, lo que se define como el “macho” de la soleá.

El cuarto de los cabales

 

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