Ángela

Mi lucha

La muerte del padre
Un hombre enamorado
La isla de la infancia
Bailando en la oscuridad
Tiene que llover

Karl Ove Knausgard

(Oslo, 1968)

KnausgardSí, yo soy una de las personas que ha leído los cinco libros editados en español que componen la obra Mi lucha, de Karl Ove Knausgar, el escritor noruego al que algunos críticos ensalzan, como Jesús Fernández Úbeda que le considera “el primer mejor escritor del siglo XXI”; y al que otros no soportan, como Alberto Olmos, que se pregunta ¿Es Karl Ove Knausgard el escritor más sobrevalorado del siglo XXI? y  él mismo se contesta: Sí.
Pues, ni lo uno ni lo otro. ¿El mejor escritor del siglo XXI?, no sabría decir, ni me interesa, a quien le correspondería ese título. ¿Sobrevalorado?, es posible, pero para un escritor lo que cuentan son sus lectores, y Knausgard tiene muchos.
Mi lucha la conforman una serie de libros (seis en total de los que se han traducido cinco al español) en los que Knausgar va desgranando su vida con todo lujo de detalles, desde la infancia a la edad madura. La serie comenzó a escribirla con cuarenta años, tras los éxitos alcanzados con sus dos primeras novelas, la primera de las cuales publicó a los treinta años; es una obra de madurez, en un momento en el que cualquier persona hace balance de su vida, y para hacer ese balance hay que recurrir a la memoria lo que significa recuperar de alguna manera la felicidad pero también la infelicidad, la alegría y la tristeza, el dolor, el sufrimiento, y en los libros de Knausgar hay mucho de eso.
El primer título es La muerte del padre, para mí el más interesante junto con el siguiente Un hombre enamorado.
La muerte del padre comienza, efectivamente con el entierro del padre de Karl Ove Knausgar, alcoholizado hasta caer muerto. Un tipo duro con sus hijos, profesor querido y admirado por sus alumnos, brillante, alguien de quien nadie se espera que sus hijos se aterroricen ante su presencia. Los recuerdos de una infancia de pesadilla junto con algún atisbo de felicidad cuando el padre los lleva a él  y a su hermano a los fiordos a pescar, a pasear en barco, aparecen incrustados en una naturaleza de gran belleza. Con tanta minuciosidad nos detalla los momentos, las situaciones de la vida cotidiana, que es considerado por muchos el Marcel Proust de la época. La familia está formada por este padre terrible, una madre ausente, centrada en su trabajo y sus estudios a la que no se entiende por qué quiere (“ella me salvó, porque si no hubiera estado allí, yo me habría criado solo con mi padre, entonces me habría suicidado antes o después.”), y un hermano pocos años mayor que él, al que admira y adora.

Encarna González Molina

Es un libro muy bien escrito y muy interesante, aunque creo que esta es una opinión MUY personal.

Los inconsolables
Ishiguro, Kazuo

(8 de noviembre de 1954, Nagasaki, Japón)

Editorial Anagrama

Losinconsolables

 

 

Ryder, un famoso pianista, llega a una ciudad de provincias en algún lugar de Europa central. Sus habitantes adoran la música y creen haber descubierto que quienes antes satisfacían esta pasión eran impostores. Ryder es recibido como el salvador y en un concierto apoteósico, para el que todos se están preparando, deberá reconducirlos por el camino del arte y la verdad. Pero el pianista descubrirá muy pronto que de un salvador siempre se espera mucho más de lo que puede dar y que los habitantes de aquella ciudad esconden oscuras culpas, antiguas heridas jamás cerradas, y también demandas insaciables. "Los inconsolables" es una obra inclasificable, enigmática, de un discurrir fascinante, colmada de pequeñas narraciones que se adentran en el laberinto de la narración principal, en una escritura onírica y naturalista a un tiempo, y cuentan una historia de guerras del pasado, exilios y crueldades, relaciones imposibles entre padres e hijos, maridos y mujeres, ciudades y artistas. Una obra que ha hecho evocar "El hombre sin atributos" de Musil.

Ángela

UN MILLÓN DE GOTAS

VÍCTOR DEL ÁRBOL

(Barcelona, 1968)

Editorial DESTINO,  2014

Victordelarbol

De vez en cuando aparece un autor con un éxito extraordinario y nunca sabes si es por una muy buena promoción o porque realmente es un buen escritor. Así es que me he decidido a leerlo y he empezado por Un millón de gotas.

Mi género preferido en el cine es el cine policiaco, de intriga. Y del cine he pasado a la novela negra, y esta es una novela negra, pero también, o sobre todo, una novela histórica, en la que los personajes se moverán en un mundo terrible.

Gonzalo Gil es un abogado mediocre siempre subordinado a su suegro, un tipo poderoso y sin escrúpulos. Esta vida anodina dará un vuelco tras el suicidio de su hermana. Este hecho trágico le hará enfrentarse a secretos bien guardados en su familia y a descubrir la verdadera personalidad de su padre considerado un revolucionario, héroe de guerra, luchador contra el franquismo. La venganza, la maldad, la cobardía, pero también el valor, el sufrimiento, el amor mantendrán unidos a unos personajes que vivirán situaciones extremas.

No puedo contar mucho del argumento ya que hablamos de una novela de intriga, pero sin descubrir el argumento, podemos situarnos en el lugar donde transcurre parte de la trama y que será fundamental en el desarrollo de la novela: Názino.

unmillondegotas

En mayo de 1933, 322 mujeres y 5.783 hombres detenidos por la policía soviética por no llevar encima sus pasaportes internos (creados por el estalinismo para controlar los movimientos de los ciudadanos entre distintas ciudades) fueron metidos en un tren hasta la ciudad de Tomsk. Cuando llegaron a esta ciudad, tras cinco días de viaje sin dejarlos salir del tren, ya había más de cien muertos. Allí los subieron en barcazas de madera y los dejaron en Názino, una isla pantanosa, prácticamente sin vegetación, con apenas un poco de harina para comer, casi sin ropa.

Sin un lugar donde guarecerse, a la intemperie, para esas miles de personas abandonadas en la isla y sin ninguna posibilidad de salir, la hambruna llegó a ser tan brutal, que incluso los hubo que empezaron a practicar el canibalismo para no morir de hambre.

En menos de un mes de las más de 6000 personas que llegaron a Názino, no quedaban más de 2000. Más de 4000 personas habían muerto; algunos fueron asesinadas por los guardias, o por los delincuentes que dominaban la isla, pero sobre todo habían muerto de hambre.

En septiembre de 1933 se realizó una investigación tras el informe realizado por un joven del partido Vasili A. Velichko (personaje que aparece como tal en la novela). A partir de ahí se procedió a trasladar a los supervivientes a otros campos, pero siguieron llegando deportados, y los supervivientes de Názino fueron abandonados a sus suerte.

Hasta 1988 no se conoció este caso públicamente.

En La noche temática de RTVE ofrecieron un extraordinario documental del que os paso el enlace: La isla de los caníbales

Mariano Bueno

A la ciudad de Tomis, en el Ponto Euxino, actual Mar Negro, llega Cota un ciudadano romano en busca de un compatriota desterrado, el poeta Publio Ovidio Nasón, el autor de las Metamorfosis. Augusto gobierna en Roma, pero existen el cine y los automóviles. Es un libro complejo. Aquí tenéis un extracto muy interesante que se podría llamar "Fama y mayorías" por si os animáis a leerlo.

El último mundo

Christoph Ransmayr

(Wels, Austria, 1954)

Traducción: Pilar Giralt

Editorial. Seix Barral. Biblioteca Breve. 1989. Pg 33

 ransmayrc

 ... No cabía duda, Nasón era famoso. Pero ¿qué era un poeta famoso? Nasón sólo tenía que sentarse en una taberna de las afueras, en el barrio de los artesanos, o bajo los castaños de una plaza de pueblo, entre ganaderos y aceiteros, para que nadie conociera su nombre ni hubiera oído nunca hablar de él. ¿Qué era al fin y al cabo el redu­cido y elegante público de la poesía frente a las ingentes masas que se desgañitaban de entusiasmo en el circo, en los estadios y en las tribunas de los hipódromos? La glo­ria de Nasón sólo valía donde las letras tenían algún valor y carecía de importancia donde un simple corredor de fondo conseguía una victoria en la pista de ceniza o un artista de la cuerda floja cruzaba una calle. Sólo en comparación con el susurro de la ropa de centenares de miles de súbdi­tos que se ponían en pie cuando el emperador aparecía bajo el baldaquín, el aplauso en un teatro era un ruido modes­to y ridículo.

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