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Ángela

A esto lo llaman arte

Este año 2019 toca Bienal, la exposición internacional de arte más importante que reúne cada dos años en Venecia a los considerados mejores artistas del momento, pintores, escultores y, desde hace unos años, instaladores. Los instaladores ponen cosas en una habitación, oscura normalmente; hacen instalaciones de cualquier cosa: lavabos, mesas, váteres, perchas… y tiran muchas cosas al suelo: arena, papeles, botellas de plásticos vacías, llenas (les encanta el plástico), y ponen BienaAustraliamuchos vídeos que repiten sin parar las mismas imágenes en general bastantes catastróficas o deprimentes que retratan al hombre como un loco que solo pretende la destrucción  del mundo. Y para denunciar todo lo malo de la sociedad (la deshumanización, la soledad, el cambio climático, temas que les gusta mucho, ponen un montoncito de lana de oveja en el suelo, o un montón de pantalones y sombreros de hombre también en el suelo. Bueno, a veces hay un traje en una silla, o una cafetera. Estos instaladores son los nuevos artistas. “Artistas” que “denuncian” la mala situación de la sociedad pero a los que nadie conoce fuera del mundillo de marchantes, galeristas y coleccionistas porque a la gente no le interesa lo que hacen. Ni a ellos les interesa la gente. Para vosotros, pero sin vosotros, que no entendéis nada. Para eso están los críticos, LaureProuvostpara explicarnos lo que quieren decir. Este año parece que está triunfando con su desparrame (la botella de plástico no podía faltar, claro) la instaladora Laure Prouvost del pabellón de Francia; más de una hora de cola tienen que hacer los que avisados por estos críticos no se van de la Bienal sin ver su instalación.

Los pintores también tienen lo suyo, pero eso viene de lejos. El siglo XX significó, salvo excepciones la destrucción de la pintura. El surrealismo, el dadaísmo, y todos los –ismos se fueron sucediendo hasta hacer desaparecer primero a la figura humana y luego a la pintura misma de los cuadros. El hombre y su paisaje se transformaron en figuras geométricas de distintos colores en el mejor de los casos, o en figuras monstruosas en blanco y negro. Trocaron la belleza por la fealdad, lo sublime por lo grotesco, lo profundo por lo banal. Y ahí siguen.  Eso sí, moviendo mucho dinero.

Ángela

Retrato de Inocencio X

Diego Velázquez

(Sevilla, 1599 - Madrid, 1660)

Oleo sobre lienzo

140 x 120 cm
Fecha  1650
Galleria Doria (Roma)

El Retrato de Inocencio X es una pintura realizada al óleo sobre lienzo por Diego Velázquez, en el verano de 1650. Actualmente se encuentra en la Galería Doria Pamphili de Roma, también conocida como Palazzo Doria-Pamphili.

A la muerte del Papa Urbano VIII las dos grandes potencias europeas España con Gil Albornoz al frente y Francia a cuya cabeza se encontraba el cardenal Mazarino, se enfrentan por la elección del nuevo Papa en el cónclave reunido el 9 de agosto de 1644. Al final sale elegido el Giovanni Battista Pamphili de la ilustre familia Pamphili, quien tomaría el nombre de Inocencio X. No fue fácil su papado. Se enfrentó a Francia, a tal punto que Mazarino se preparó para enviar tropas a Italia para invadir los Estados Pontificiosa; al duque de Parma; a los jansenistas.

Velázquez realiza su retrato en 1650 en su segundo viaje a Roma. Inocencio X le encarga el retrato porque ya era un pintor muy reconocido.

Este retrato no sólo es considerado el mejor retrato de Velázquez, si no que muchos lo consideran el mejor retrato de la historia de la pintura.

Velázquez pinta un enorme lienzo de 140cm de alto por 120 de ancho, en el que aparece sentado Inocencio X en un sillón rojo sobre un fondo rojo, y vestido de rojo: bonete rojo y esclavina también roja. Esa variedad de tonos rojos muestran ya la fuerza del personaje, que se ve aumentada por el contraste con el roquete blanco bordado. Es un escenario majestuoso que sirve para mostrar lo más importante del cuadro: la cara de Inocencio X. La cara del poder, de la astucia, de la inteligencia. Inocencio X se sabe poderoso. Nosotros lo miramos, él nos escruta. Su mirada nos sobrecoge. La mano derecha que cae sin tensión es otra muestra de ese poderío: no necesito armas para dejaros claro que el que manda soy yo. No posa, se muestra tal como es. Tanto es así que se cuenta que el propio Inocencio cuando vio el cuadro terminado exclamó: “¡Troppo vero!” (¡demasiado verdadero!).

 PapaInocencioX

 

 

Ángela

La obra de Goya representa los fusilamientos llevados a cabo por los soldados franceses contra la población en distintos lugares de Madrid, tras el levantamiento contra el ejército francés el día anterior.
Con este levantamiento comienza la guerra contra la invasión francesa que significó la primera derrota de Napoleón en su intento de conquistar Europa.

Goya había manifestado «sus ­ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las mas notables y heroicas acciones ò escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa».

El 3 de mayo en Madrid o ''Los fusilamientos''

1814. Óleo sobre lienzo, 268 x 347 cm.

FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES

(Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, Francia, 1828)

MUSEO DEL PRADO

tresdemayo

 

 

Ángela

Adoración de los pastores

El Greco

(Doménicos Theotocópoulos)

(Candía, hoy Heraklion, Grecia, 1541 - Toledo, España, 1614)

AdoracinElGreco