Ángela

Terminamos el año con Zagalejo de perlas y comenzamos también con otro poema de Lope de Vega para empezar el año con la belleza si no como meta, como medio para sobrevivir el año que nos queda padecer.

Ir y quedarse, y con quedar partirse...

Lope de Vega

(25 de noviembre de 1562, Madrid - 27 de agosto de 1635 Madrid)

LopedeVega

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir pues resta sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.

Ángela

20-12-2020

Como estamos en Navidad, nada mejor que un villancico de Lope de Vega.

ZAGALEJO DE PERLAS
Lope de Vega

(Madrid, 25 de noviembre de 1562-27 de agosto de 1635)

AdoraciondelospastoresvanderGoes

Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?.

Como sois lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero;
pastor y cordero
sin choza y lana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Ángela

13-12-2020

La tristeza

Pilar Paz Pasamar
(13 de febrero de 1932, Jerez de la Frontera)

PazPasamar

No te asustes por mí. No me habías visto
-¿verdad?- nunca tan triste. Ya conoces
mí rostro de dolor; lo llevo oculto
y a veces, sin querer, cubre mi cara.
No temas, volveré pronto a la risa-
-Basta que oiga un trino, o tu palabra-.
No te preocupes que ha de volver pronto
a florecer intacta la sonrisa.
Me has descubierto a solas con la pena
e inquieres el porqué. ¡Si no hay motivo!
Cuando menos se espera, el aguacero
cae sobre la tranquila piel del día.

Ángela

4-12-2020

La noche

William Blake

(Londres, 28 de noviembre de 1757 - 2 de agosto de 1827)

WBlake 

Desciende el sol por el oeste,
brilla el lucero vespertino;
los pájaros están callados en sus nidos,
y yo debo buscar el mío.
La luna, como una flor
en el alto arco del cielo,
con deleite silencioso,
se instala y sonríe en la noche.


Adiós, campos verdes y arboledas dichosas
donde los rebaños hallaron su deleite.
Donde los corderos pastaron, andan en silencio
los pies de los ángeles luminosos;
sin ser vistos vierten bendiciones
y júbilos incesantes,
sobre cada pimpollo y cada capullo,
y sobre cada corazón dormido.

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