Ángela

El mar y tú

Julia de Burgos

(Carolina, Puerto Rico, en 1914- Nueva York, 1953)

JuliadeBurgos

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Ángela

He elegido este poema, como podría haber elegido cualquier otro de Jesús Lizano, como  Las personas curvas que recita el mismo autor

Homenaje a Quevedo

Jesús Lizano

(Barcelona, 23 de febrero de 1931-25 de mayo de 2015)

jesuslizano

 No he de callar por más que con el dedo
-¿ese dedo que apunta y acongoja
y que me tienta y hurga! ¡ah, carne floja-
me atenacen la voz como a Quevedo.

Nadie como él nos descifró el enredo:
que la vida era ciega, sorda y coja
y que otra voz del sueño nos arroja:
la voz del culo que llamamos pedo.

¡Ah, chupado, roedor, prensil, taimado,
oler humano, olfatear divino
-érase un hombre a una nariz pegado

Que dijiste del hombre peregrino
polvo serás mas polvo enamorado
por salvar de la nada su camino

 

Ángela

Amor casi de un vuelo

Fray Luis de León

Belmonte (Cuenca), 1527 - Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 23 de agosto de 1591)

frayluisdeleon

Amor casi de un vuelo me ha encumbrado
adonde no llegó ni el pensamiento;
mas toda esta grandeza de contento
me turba, y entristece este cuidado,

que temo que no venga derrocado
al suelo por faltarle fundamento;
que lo que en breve sube en alto asiento,
suele desfallecer apresurado.

mas luego me consuela y asegura
el ver que soy, señora ilustre, obra
de vuestra sola gracia, y que en vos fío:

porque conservaréis vuestra hechura,
mis faltas supliréis con vuestra sobra,
y vuestro bien hará durable el mío

Ángela

He buscado a Dios en las camas de los hospitales

Krisma Mancía

(San Salvador, El Salvador, 1980)

KrismaMancia

He buscado a Dios en las camas de los hospitales,
en la celda de los locos con flores en la boca,
en mi casa desabrigada,
sin pájaros,
que sólo me sirve para dormir,
en todos los estados del agua,
en los bares que bostezan amaneceres,
en las bolsas de plástico que el viento hace volar hacia los balcones
para besar las antiguas ventanas de un palacio de arena
que nunca tuvo una princesa.
Juro que he buscado a Dios y Dios no tiene dueño, ni vísceras, ni pañuelos.
No viaja en el autobús,
no hace fila en un dormitorio público,
no sabe caer, caer, caer con el cuello fugitivo
en el lodo, en el frío, en la oscuridad.