El extraño caso de la señora Carmen
Ángela
9-10-2026
Aparecen unos hombres con una señora en camilla y un grupo bastante numeroso de personas la jalean. Es un desahucio. Curiosamente, las cámaras de televisión la han grabado previamente en su casa.
La señora Mari Carmen llevaba 71 años viviendo en el distrito de Retiro, uno de los más caros de Madrid, pagando un alquiler irrisorio. Después de varios intentos de desahucio, éste se produjo el pasado 23 de septiembre.
En España se producen 44-45 desahucios al día. Sólo en el primer trimestre de este año se han producido 4.005 lanzamientos. En el año pasado fueron 24.540 desahucios. Desde que gobierna Pedro Sánchez se han producido 272.000. Una barbaridad. Durante 8 años el gobierno no ha hecho absolutamente nada por solucionar el tema de la vivienda. Y no ha pasado nada. Ni una sola manifestación en todos estos años. Los sindicatos de inquilinas y el resto de sindicatos estaban aguardando en sus cuarteles de invierno hasta que se presentara la ocasión para tirarse a la calle. Esa ocasión podría haber sido la muerte de Olga Matute, de 54 años y madre de dos niñas, que se suicidó quince días antes del desahucio de Mari Carmen y cinco meses después de su propio desahucio en Hospitalet. Pero claro, cómo le iban a montar un cirio al pobre Salvador Illa, y por ende, a los socialistas catalanes. No podía ser. Había que esperar un momento mejor.
El caso de María del Carmen Abascal, Mari Carmen para los amigos (por lo que se ve, todo el mundo era amigo suyo) es el que ha servido a la perfección a los intereses del Sindicato de Inquilinas y el resto de sindicatos y en consecuencia, al sanchismo. Una mujer mayor, sola, sin familia, sin nadie que la puede ayudar, y que cae en manos del Sindicato de Inquilinas. El resultado de su desahucio, uno entre miles, ha servido para que unos cientos de personas monten un campamento a la manera de Ceuta, interrumpiendo la vida cotidiana de las personas que viven, pasean o tienen sus comercios en la zona.
El extraño sindicato de inquilinas
Todo es raro en el Sindicato de Inquilinas. Para empezar, no es un sindicato, es una organización creada en 2017 para defender, según sus fundadores, a las personas que viven de alquiler. La defensa consiste en atacar a los propietarios (aunque sólo tengan una vivienda en alquiler y dependan de ella para sobrevivir) y defender al inquilino aunque no pague el alquiler. Entra dentro de la tónica generalizada del enfrentamiento. Propietarios contra inquilinos. La desestabilización permanente.
Sus dirigentes pertenecen a esa clase media-media alta que pueden comprar su vivienda sin muchos problemas. Los principales:
Valeria Racu. Entre 2012 y 2014 estudió en el colegio privado internacional United World Colleges (Colegios del Mundo Unido) gracias a una beca de la Fundación La Caixa y de 2016 a 2019 cursó el grado de Antropología Social en la School of Oriental and African Studies de la Universidad de Londres.
Carme Arcarazo, aunque pertenece al Sindicato de Inquilinas de Cataluña, estos días anda por Madrid. Ella también estudió entre 2012 y 2014 en United World Colleges. ¡Qué casualidad! O no.
Colegios del Mundo Unido es una organización creada en Gales, Reino Unido en 1962 por iniciativa de Kurt Hahn, un educador alemán. A partir de 1967 comenzó a extenderse a otros países bajo la presidencia de Luis Mountbatten uno de los tipos más malos del imperio inglés, que ya es decir. Posteriormente, sería presidente el entonces príncipe Carlos. El imperio inglés educando a las futuras dirigentes del Sindicato de Inquilinas.
Alicia del Río es otra portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, estudió Psicología en la Universidad Pontificia Comillas, la universidad jesuita privada. Durante un año se fue a estudiar a la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia. (Libremercado).
Otro de los portavoces es Fernando de los Santos. Este es rico, sin más. Nieto de marqués y cofundador de uno de los bufetes de abogados más importantes de España. Vamos, que no tiene ni tendrá muchos problemas para comprar su propia casa, o heredarla.
Todos estos son los dirigentes del mal llamado Sindicato de Inquilinas. Se ve que a ninguno de ellos le gusta la plebe, salvo para dirigirla.
La acampada
Como han desahuciado a la señora Mari Carmen, los jóvenes estudiantes hacen una acampada en la Puerta del Sol. Lógico. Cuando murió Olga Matute no hicieron acampadas en Barcelona. No iban a molestar al gobierno socialista. En Madrid es otra cosa. Como dice la bocazas de la Bergerot: “no habrá paz en Madrid”, y sus compis la aplauden. Y los chicos siguen sus consignas.
A la señora Abascal le ofrecieron, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid, entre otras opciones, una residencia. La señora, asesorada por la inquilinas rechazó la oferta. Las residencias no son dignas, según ellas. Me pregunto cuántos de estos acampados tienen a sus abuelas en una residencia. Probablemente todos, a menos que sean abuelas jóvenes. Las de la edad de la señora Mari Carmen están todas en residencias. Sus abuelas no les dan pena. Y las residencias en las que pasan sus vidas son dignísimas. Tampoco van a verlas porque tienen que hacer la revolución. Que vaya Rita la cantaora. Un poco de vergüenza no les vendría mal.
La extraña muerta de la señora Carmen
Los propietarios del piso que habitaba la señora Mari Carmen llegaron a un acuerdo con ella para que volviera al piso. Pero no ha dado tiempo. El día antes de la fecha prevista para la firma, falleció la pobre mujer.
La sorpresa ha sido mayúscula porque la hemos visto leer un mensaje estando en su cama del hospital y parecía encontrarse más o menos bien teniendo en cuenta su edad. De hecho, las informaciones que nos han llegado es que estaba estable pero, de repente, la situación cambió tanto como para morirse. Dicen que llevaba varios días sin comer y que presentaba un cuadro de agotamiento por la ansiedad y el estrés producido por el lanzamiento. Es posible, pero un poco raro que una persona muera por ese motivo estando hospitalizada. Y rarísimo es que estando estable el día de antes, al día siguiente la seden. Según dicen los medios, ha sido sedada.
Digo que es raro porque tengo un familiar de 90 años que ha estado ingresado durante varios meses por infecciones de orina recurrentes y que en algunos momentos parecía que estaba muerto y aquí sigue, mucho mejor que antes. Ha estado en silla de ruedas como esta mujer y ahora puede andar; había que darle de comer y ya lo hace solo perfectamente; en fin, que ya puede manejarse por sí mismo. Así es que, o tenía una enfermedad que desconocemos la señora Mari Carmen, o el Gregorio Marañón pasa de ser un hospital de primera línea a ser un hospital tercermundista.
Los gritos de asesinos se repiten entre los acampados y entre los dirigentes de algunos partidos políticos como Irene Montero y otros o los actores como Carlos Bardem. Mari Carmen no ha muerto, repiten, la han asesinado. Y no digo yo que no. Sus familiares deberían pedir la autopsia, porque los tiempos son convulsos y estamos viendo como desde las cloacas del poder le piden a los clanes de narcotraficantes que maten a una juez. Después de esto, cualquier cosa es posible.
En fin, descanse en paz, doña María del Carmen Abascal.